jueves, 30 de diciembre de 2010
AÑO JUBILAR PALAUTIANO
Feliz Año Jubilar 2011
CMS TRIGUEROS
martes, 28 de diciembre de 2010
ASAMBLEA NACIONAL

Del 4 al 6 de Diciembre, hemos celebrado el XVIII Encuentro Nacional de España y el IV de Portugal del CARMELO MISIONERO SEGLAR en Caravaca de la Cruz (Murcia) nos hemos reunido grupos del CMS de Valladolid, Trigueros (Huelva), Menorca, Molina de Segura (Murcia), Beja (Portugal), Badalona y El Prat (Barcelona). También participaron grupos que están en proceso de Oporto (Portugal) y Granada.
La Asamblea tomó algunas decisiones que queremos compartir con vosotros, sintiéndonos familia.
· Se reeligió el comité de coordinación a nivel nacional según marcan los estatutos. Coordinadora Nacional: Luisa Jerez, Secretaria Nacional: Rosa Blanco, Tesorera Nacional: Ester Cuesta
· El proyecto común de misión para este año, continua siendo un proyecto de Prokarde, PROYECTO KANANGA (República Democrática del Congo), pretende mejorar la energía solar para una mejor atención de los enfermos y niños mal nutridos del Dispensario y Centro nutricional. Todos estamos muy satisfechos de los proyectos realizados durante estos años.
· El próximo encuentro tendrá lugar del 29 de octubre al 1 de noviembre de 2011, en Lleida/Tarragona (lugares del nacimiento y muerte del Padre), organizado por el CMS de Badalona y el Prat.
· El CMS ya está inscrito en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio de Justicia y disponemos de un CIF.
· Hacernos presente como CMS en todos los actos que se organicen para el Bicentenario del nacimiento del Padre Palau (Inauguración, cátedra,…). También decidimos organizar una oración en conmemoración del Bicentenario abierta a todo el Carmelo, durante el encuentro nacional del 2011.
· La esperanza en los nuevos grupos: En Polonia hay tres grupos que están en camino, en Faro un grupo, en Oporto otro grupo que está en marcha y con mucha fuerza, en Granada también el grupo va consolidándose. Por todo ello nos alegramos mucho y deseamos que la semilla del CMS vaya dando frutos.
· Constatamos que desde el encuentro del 2007 la Asociación ha ido avanzando poco a poco pero con pasos firmes, madurando como asociación y compartiendo un sentimiento de identidad.
Han sido unos días vividos intensamente, ricos en experiencias, hemos compartido ilusiones, proyectos en común, fraternidad, preocupaciones, alegrías, oración, momentos de reflexión, de peregrinación (hemos hecho el camino hasta la Vera Cruz, en este año de gracia jubilar) y como no, momentos festivos. En definitiva hemos compartido Vida. Unos días que también nos llevan a celebrar con fuerza e ilusión el Año Jubilar PALAUTIANO (Bicentenario del nacimiento del Beato Francisco Palau y Quer).
Hemos acabado el encuentro con la satisfacción de que estamos juntos, que vamos en el mismo camino, con la esperanza y el convencimiento que el CMS es ya una realidad. La valoración del encuentro ha sido muy positiva para todos, sentimos que estamos en armonía, en sintonía que somos familia, es importante sentirse familia, sentirse querido y poder compartir ese precioso tesoro que es nuestro carisma palautiano. Estamos contentos del trabajo realizado y volvemos a casa con el compromiso de transmitir y dinamizar todo lo vivido en la Asamblea.
Desde estas líneas también queremos dar las gracias a la Comunidad de Padres Carmelitas de Caravaca de la Cruz, lugar sanjuanista por excelencia, por su amabilidad, disponibilidad y buen hacer, poniendo a nuestra disposición su casa como si fuese nuestra.
COMITÉ NACIONALCMS
domingo, 26 de diciembre de 2010
lunes, 20 de diciembre de 2010
Celebrar la Navidad con Dios.
Nos preparamos con gozo para celebrar el encuentro con Dios y con la comunidad en la mesa de la fraternidad cuidada con esmero, y en la Misa de la Natividad para cantar, besar, adorar, comer y festejar la alegría del nacimiento. Ocasión para perdonar, manifestar mi afecto a los hermanos y estrechar lazos fraternos. Fiesta de la amistad, prolongación de la Eucaristía y anuncio del banquete nupcial. Que los regalos sean signo del don de nosotros mismos y de los dones de Dios.
La Navidad me lanzará a poner pies a la utopía, a abrir mis ojos para ver el dolor del mundo y las necesidades de los demás. Será una invitación a extender solidariamente nuestras manos a los pobres, a los ancianos, a los enfermos...
La iniciativa de Jesús de venir a mí será el nacimiento de Dios en mi corazón. Navidad será celebrar al ¡Dios-con-nosotros!.
Es la hora de amar y de acoger la Palabra del Señor como luz que ilumina en el camino. Levántate, que llega tu luz, para que nuestra tierra en tinieblas se llene de resplandor para andar el sendero de la vida. Ayúdame, Señor, a estar siempre esperando como María; que pueda florecer del leño seco y pueda anunciar la Palabra con la alegría de los pobres, con los pequeños y sencillos.
Jesús, el rostro humano de Dios.
La gloria de Dios es la Paz, en los corazones, en el encuentro reconciliador de los hombres y entre los pueblos. La Paz es un don de Dios y también es tarea y compromiso de los hombres. No debemos conformarnos solo con hablar a favor de la paz, sino ser auténticos constructores de paz. La paz no es algo sino Alguien, capaz de darnos la Paz verdadera .Por eso, el mejor compromiso que podemos asumir en esta Noche de Paz y de Amor para que reine la Paz, es anunciar con nuestro testimonio y en gestos concretos de reconciliación que en Navidad, nos ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor” (Lc 2, 11).
¡Qué reine la verdadera Paz, en cada familia, en cada Comunidad Parroquial, Hacemos extensiva nuestra felicitación al Carmelo Misionero, y a nuestros hermanos/as del Carmelo Misionero Seglar.
¡Feliz Navidad en el amor, la alegría y la paz!
CMS Trigueros 2010
domingo, 19 de diciembre de 2010


IV DOMINGO DE ADVIENTO
Invocando a la madre de Jesús con el título de Nuestra Señora de la Esperanza. No hay título más apropiado y más hermoso para la Virgen en Adviento, Madre de Nuestra Esperanza. En el cuarto domingo de este tiempo litúrgico la figura de María de Nazaret cobra especial relieve: ella es la que acoge en su seno fecundo el proyecto de Dios, y con su confianza, su asentimiento, su fidelidad, se hace cooperadora de lo Divino. La imagen de María, que gozosamente espera un hijo, es el símbolo más claro de que siempre hay un mañana. La mujer sabe que tras los dolores del parto llega la alegría de una nueva vida, desbordando futuro. Así entramos en la Navidad: confiando, anhelando, acogiendo, ofreciendo. Así queremos recibir también el nuevo año. Así tendríamos que vivir siempre, como quien se sabe fecundo, portador de vida. Imagino a María, sentada junto a José, al calor de una lumbre, en medio de la noche, contemplando un cielo repleto de estrellas. Ella toma la mano de José y la pasa por su vientre hinchado. ¡Qué gozo pensar en el hijo que va a nacer! Porque, más allá de toda vicisitud, un hijo es un don para el mañana, y todo don ha de ser motivo de alegría y de alabanza.
María y José saben que Dios les ha bendecido, y esperan. Es humano sentir cierta inquietud ante el futuro que les aguarda, pero no sienten miedo. El hijo por nacer aparta todo temor de sus corazones. Dios ha hecho una promesa, y ahora la misión es ESPERAR
PENSAMOS EN ELLA, LA VIRGEN, TU MADRE Y NUESTRA MADRE. NADIE TE ESPERÓ CON MÁS ANSIA, CON MÁS TERNURA, CON MÁS AMOR. NADIE TE RECIBIÓ CON MÁS ALEGRÍA. EN SUS BRAZOS ENCONTRASTE LA CUNA MÁS HERMOSA. TAMBIÉN NOSOTROS QUEREMOS PREPARARNOS ASÍ: EN LA FE, EN EL AMOR Y EN EL TRABAJO DE CADA DÍA. ¡VEN PRONTO, SEÑOR. VEN A SALVARNOS
CMS Trigueros
miércoles, 15 de diciembre de 2010
COMPARTIENDO DESDE VALLADOLID
Estimados amigos y hermanos,
Como siempre, hablamos de compartir material os mando un extracto de lo último que hicimos antes del verano: trabajamos la encíclica de BENEDICTO XVI Caritas veritatis. Os animo a leerla y trabajarla.Un abrazo
CMS VALLADOLID
¿Se han molestado en leerla? Pues les cuento…
Viene a decir cosas tan curiosas como
*Que esta crisis económica nos la hemos buscado nosotros solitos. Nuestro modelo de empresa de buscar el máximo beneficio, no funciona. Este en sí mismo no es malo, sin embargo el beneficio , cuando es obtenido mal y sin tener el beneficio común como fin último corre el riesgo de destruir riqueza y crear pobreza. La riqueza está creciendo en términos absolutos , pero decrece en términos relativos y no se está dando la distribución de la riqueza
La riqueza mundial crece en términos absolutos pero crecen también las desigualdades
*Que como continuemos por esta senda, nos buscamos otra crisis a la vuelta de la esquina. Esta crisis nos tiene que servir para cambiar de raíz nuestra estructura social, nuestra forma de concebir las cosas
Hemos de asumir con realismo confianza y esperanza las nuevas responsabilidades que nos reclama la situación de un mundo que necesita una profunda renovación cultural y el redescubrimiento de valores de fondo sobre los cuales construir un futuro mejor.
Nos hemos “atrincherado” en una idea de “desarrollo” basada en unos parámetros que no sirven.
Esto exige una nueva y más profunda reflexión sobre el sentido de la economía y sus fines
No podemos exportar este modelo de desarrollo porque entonces es cuando habrá problemas terribles de escasez. El que TODOS alcancemos un nivel satisfactorio de DESARROLLO pasa por CAMBIAR EL CONCEPTO MISMO del término desarrollo. Concepto que relacionamos en términos coloquiales con el tener cosas y cacharros inútiles , y no con el concepto de niveles aceptables de salud, enseñanza, acceso al agua potable, alimentación, seguridad, ocio …niveles
* No se trata de no haya HOY día suficientes recursos en el planeta para todos, se trata de que unos pocos acaparamos una cantidad mayor de la que necesitaríamos para satisfacer unas necesidades sin más. Gastamos más alimentos, energía y materias primas de las que necesitamos…Es tan sencillo como eso.
Se aprecia una relación entre la reivindicación del derecho a lo superfluo e incluso a la transgresión y al vicio de las sociedades opulentas y la carencia de comida, agua potable instrucción básica o cuidados sanitarios elementales en ciertas regiones del mundo subdesarrollado
*EL MAYOR PROBLEMA que existe en este momento en el mundo es la pobreza…Afecta a más de 2/3 de la población!!…Y la única solución efectiva, ES LA SOLIDARIDAD YA , por todos y sin tacañeces, y más aún un CAMBIO DE VIDA.
Los pueblos hambrientos interpelan hoy , con acento dramático a los pueblos opulentos.
Pues bien está claro:
1- Que este modelo no funciona, que no hace más que crear pobreza y que las desigualdades entre nosotros, no solo no desaparecen sino que son cada vez mayores.
2-Que también en los países desarrollados , existen unas bolsas de pobreza terribles , es decir, un montón de gente que tampoco tiene lo necesario para vivir dignamente como una persona.
¿ Y si los que están en las más altas cuotas de acceso a los bienes bajaran su consumo? Pues bien sencillo que entonces habría más gente que podría acceder a un nivel superior. La “milonga” de que somos muchos o de que no hay suficientes bienes para todos …pues es eso …una milonga… La de recursos que se están gastando cada día, y la de contaminación que generamos para cosas que nada tienen que ver con cumplir las necesidades básicas de los individuos.
Vale todo esto está muy bien…pero ¿ QUE PODEMOS HACER? Nadie parece tener ni la varita mágica, ni la fórmula..pero lo que si es cierto es que supone UN CAMBIO DE VIDA ,de NUESTRA VIDA , de la de cada uno de nosotros, de NUESTRO ESTILO DE VIDA y esto implica consumir menos entre otras cosas.., consumir de otra manera, consumir lo necesario.. No nos podemos quedar en culpabilizar , en nuestras tertulias, a nuestros gobiernos. Es cierta la responsabilidad que tienen y el poder que tienen en sus manos, pero no es menos cierto LA FUERZA que tiene ahora la sociedad, las asociaciones…los consumidores o sea todos nosotros…se imaginan que compráramos o dejáramos de comprar en base a parámetros que no tuvieran que ver sólo con el precio del producto? Que cuando fuéramos a comprar tuviéramos en cuenta otras variables: cómo se ha producido?, se han respetado los derechos fundamentales de la persona que los ha producido?, se le ha asignado un salario justo?, se ha respetado el medio ambiente?...
El desarrollo de los pueblos depende sobre todo de que se reconozcan como parte de UNA SOLA FAMILIA que colabora con verdadera comunión y está integrada por seres que no viven simplemente uno junto al otro.
Por último, muchos acallan la voz de la Iglesia, indicando que no debe meterse en los asuntos del mundo. ¿Por qué está legitimada la Iglesia para hablar de los problemas del mundo? En los designios de Dios , cada hombre está llamado a promover su propio progreso, porque la vida de todo hombre es una vocación. La Iglesia “trata” del hombre, de la persona, ¿cómo no va a hablar de los problemas que conciernen directamente a las personas? La obligación de esta es la de SER PROFETA la de decir VERDAD..Amén de que como ciudadanos que la constituyen tiene todo el derecho a emitir su opinión. ¿Se imaginan un partido político, sindicato u asociación sin derecho a opinar? Pues eso...
domingo, 12 de diciembre de 2010
martes, 30 de noviembre de 2010
En la comunidad de los Padres Carmelitas Descalzos de Badalona 29 de noviembre de 2010 ha tenido lugar un encuentro de formación a cargo de Ninfa Watt (religiosa, prestigiosa periodista de diferentes medios de Madrid, profesora de
LAS VIRTUDES FUNDAMENTO DE
A partir de unas preguntas ¿Qué tal hemos de ser? ¿Cuáles han de ser estas virtudes?
Desde el capítulo 2 Que trata de cómo se han de descuidar las necesidades corporales.
En qué persuade
* Amor de unas con otras/Amor al prójimo
* Desasimiento/ Libertad del alma
* Humildad/ Andar en verdad. Todo ello con firme determinación para alcanzar la felicidad.
Ha sido una charla muy amena os invito a que vosotros también hagáis ese recorrido
Conchita C.M.S. Badalona
lunes, 29 de noviembre de 2010
ADVIENTO 2010
Un 28 de noviembre de 1568, primer domingo de Adviento, San Juan de San Cruz inició la vida del Carmelo Descalzo masculino en Duruelo. Rememorando aquellos tiempos gloriosos, os envío unas reflexiones generales sobre el Adviento, por si pueden servir a alguien para vivirlo con mayor intensidad. Abramos los corazones al Señor, que viene a salvarnos.
Historia del Adviento. El término Adviento tuvo primero un uso teológico, que indicaba la venida del Senor al final de los tiempos (en griego Parusía, en latín Adviento). Sólo en un segundo momento, adquirió un significado específicamente litúrgico (las cuatro semanas previas a Navidad). Detengámonos brevemente en su historia, para comprender mejor sus contenidos.
Los orígenes. Al principio, la Pascua era la única fiesta anual de los cristianos. Su celebración estaba marcada por una fuerte dimensión escatológica, ya que se esperaba el retorno glorioso del Señor durante una fiesta de Pascua, antes de que pasase la generación de sus contemporáneos. La esperanza de la parusía se acrecentaba en la liturgia. Por eso querían acelerarla con su oración, como testimonia la plegaria aramea, de proveniencia apostólica, Maranatha.
A partir del s. IV se generalizó la celebración de la Navidad. San Agustín, hacia el año 400 afirmaba que no es un misterio (sacramentum) en el mismo sentido que la Pascua, sino un simple recuerdo (memoria) del nacimiento de Jesús, como las memorias de los Santos. Por lo tanto, no necesitaría de un tiempo previo de preparación o de uno posterior de profundización. Sin embargo, 50 años más tarde, San León Magno afirmó que sí lo es. El único mysterium salutis se hace presente cada vez que se celebra un aspecto del mismo, por lo que Navidad es ya el inicio de nuestra redención, que culminará en Pascua. Estas consideraciones posibilitaron su enorme desarrollo teológico y litúrgico, hasta formarse un nuevo ciclo celebrativo, distinto del de Pascua, aunque dependiente de él. En Pascua se celebra el misterio redentor de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. En Navidad se celebra la encarnación del Hijo de Dios, realizada en vistas de su Pascua, ya que «por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del cielo […] y se hizo hombre», como dice el Credo.
La Cuaresma de invierno. A medida que Navidad-Epifanía fue adquiriendo más importancia, se fue configurando un periodo de preparación. Las noticias más antiguas que se conservan, provienen de las Galias e Hispania. Parece que se trataba de una preparación ascética a la Epifanía, en la que los catecúmenos recibían el bautismo. Pronto se les unió toda la comunidad. La duración variaba en cada lugar. Con el tiempo, se generalizó la práctica de cuarenta días. Como comenzaba el día de san Martín de Tours (11 de noviembre), la llamaron Cuaresma de San Martín o Cuaresma de invierno.
Cuando el Adviento fue asumido por la liturgia romana, en el s. VI, ya había adquirido un paralelismo con la Cuaresma, tanto en su duración como en sus contenidos. De hecho, los antiguos sacramentarios romanos contienen oraciones para seis domingos (que se conservan en las liturgias Ambrosiana y Mozárabe). También el Rótulo de Rávena recoge cuarenta oraciones. La fuerte dimensión escatológica de la Cuaresma y de la Pascua impregnó también el Adviento, llegando a ser su dimensión más significativa.
Junto a la tensión escatológica, el Adviento heredó de la Cuaresma el carácter penitencial, entendido como purificación de las propias faltas, en orden a estar preparados para el juicio final. Por eso, se practicaba un prolongado ayuno. Igualmente, se generalizó el uso del color negro en los ornamentos sacerdotales (más tarde, se pasó al morado), los diáconos no vestían dalmáticas, sino planetas y se eliminaron los cantos del Gloria, el Te Deum y el Ite missa est, así como el sonido de los instrumentos musicales. También se prohibió la celebración de las bodas solemnes. Después del rezo del Oficio Divino, estaban prescritas algunas oraciones de rodillas. En algunos lugares, para asemejarlo todavía más con la Cuaresma, en los últimos días de Adviento se cubrían con velos las imágenes y altares, igual que en el tiempo de Pasión. Durante siglos, el himno más usado en las Misas y en el Oficio fue el Rorate coeli desuper, et nubes pluant iustum (Is 45,8), con las estrofas penitenciales que piden perdón por los pecados.
Evocación de los tiempos anteriores a la encarnación. Parece ser que fue San Gregorio Magno quien redujo la duración del Adviento en Roma. Durante mucho tiempo convivieron las dos fórmulas, aunque a finales del s. XII se impuso definitivamente el uso breve. Las cuatro semanas evocaban la espera mesiánica del Antiguo Testamento, porque se interpretaban como el recuerdo de los cuatro mil años pasados entre la expulsión de Adán del Paraíso y el nacimiento de Cristo, según los cómputos de la época.
Para contrarrestar el espíritu penitencial, la liturgia reintrodujo el Aleluya los domingos en las antífonas del Oficio. También se generalizó la representación del árbol de Jesé en el arte. Durante el Adviento, se hacía uso de estas biblias de los pobres para explicar al pueblo los pecados y las esperanzas de Israel. Los predicadores subrayaron cada vez más el recuerdo de la historia previa al nacimiento de Cristo, haciendo de la dimensión escatológica (tan importante, al principio) algo secundario. Ésa ha sido la característica predominante durante siglos, como podemos ver en los libros de liturgia con más de cincuenta años de antigüedad.
La liturgia anual de la Iglesia fue evolucionando y transformándose. Con el tiempo, sirvió para evocar toda la historia de la salvación. Adviento se consagró a los acontecimientos del Antiguo Testamento, Navidad a los misterios de la infancia del Señor, el tiempo después de Epifanía a su vida pública, Cuaresma a su pasión y muerte, Pascua a su resurrección y el tiempo después de Pentecostés a la vida de la Iglesia.
Como fruto de una larga y compleja evolución, el año litúrgico llegó a celebrar, al mismo tiempo, las distintas etapas de la historia de la humanidad, desde sus orígenes hasta su conclusión, y la biografía de Jesucristo. La encarnación y el nacimiento se contemplaban como el momento central, ya que hacia Él caminaba todo lo anterior y de Él ha recibido luz todo lo posterior. Las numerosas celebraciones en honor de los Santos, las octavas de muchas fiestas y la multiplicación de devociones populares para suplir unas liturgias cada vez menos comprendidas por el pueblo, desdibujaron profundamente la unidad del año litúrgico. De hecho, los diversos libros publicados con el título Año cristiano, desde el siglo XVIII hasta bien entrado el siglo XX, eran meras recopilaciones de vidas de Santos, donde las referencias a los tiempos litúrgicos casi desaparecían. La Iglesia se encontraba con numerosas prácticas de piedad heredadas, a veces de procedencias muy diversas y difíciles de compaginar entre sí, por lo que decidió realizar una reforma general de su liturgia, conservando sólo las evoluciones históricas que han enriquecido su espíritu sin distorsionarlo. Las intervenciones de San Pío X (que ya constituyó una comisión para la reforma de la liturgia), Pío XII y del Beato Juan XXIII y los numerosos estudios del movimiento litúrgico prepararon el camino que desembocó en la Sacrosanctum Concilium, del Concilio Vaticano II.
Reflexión de Thomas Merton. El mismo año que fue publicada la constitución sobre la liturgia (1963), Merton escribió un artículo titulado: El Adviento, ¿esperanza o desilusión?, en el que reflexionaba sobre el conflicto entre el ingenuo optimismo del Adviento y las dificultades de la vida real. Tradicionalmente se ha dicho que en Adviento celebramos el recuerdo del tiempo anterior a la venida de Cristo al mundo, para poder valorar mejor lo que significa su llegada. Pero, si Él ya ha venido y se ha quedado entre nosotros, la sociedad podría esperar que los cristianos lo hicieran visible con sus obras. No podemos considerar impertinente si nos exigen que les permitamos ver lo que decimos que poseemos. Si el Reino de Dios ya se ha hecho presente, ¿dónde están la paz y el amor que deberían caracterizarlo?
La respuesta de Merton consiste en subrayar la condición kenótica de la venida del Hijo de Dios al mundo. Cristo, que se despojó incluso de su condición divina para asumir nuestra naturaleza (cf. Flp 2,6ss) continúa una existencia escondida y pobre en nosotros. La fuerza de la Iglesia no se encuentra en una plenitud humana, que podría dar lugar a la arrogancia, sino en la obra escondida de Dios en los corazones humildes, que se sienten pobres. Es decir, que se saben aún necesitados de la venida de Dios a sus vidas. El Adviento consiste en aceptar siempre la necesidad de ser salvados, en un acoger la gracia que se nos ofrece, aunque no la merezcamos.
Reflexión de Joseph Ratzinger. Ratzinger, por su parte, tuvo al año siguiente (1964) una conferencia que tituló: ¿Estamos salvados?, o Job habla con Dios, en la que también reflexionó sobre la insuficiencia de la interpretación tradicional del Adviento. Parte de la explicación tradicional de las cuatro velas de la corona de Adviento como conmemoración de los cuatro mil años de tinieblas y de condenación de la humanidad antes de Cristo, que finalmente trajo la luz y la salvación del mundo. Y se pregunta: ¿Cómo compaginar la concepción del tiempo posterior a Cristo como tiempo de salvación con el sufrimiento que millones de personas siguen padeciendo?
No se podía seguir aceptando la división del tiempo en una etapa de perdición (anterior a Cristo) y otra de salvación (en la que ahora vivimos). Además, si meditamos en el sufrimiento que los cristianos hemos causado a otras personas a lo largo de los siglos, tampoco podemos aceptar una división entre los pueblos que ya viven la salvación y los que aún no la han alcanzado. No se puede dividir el tiempo y el espacio entre buenos y malos. Más bien, el pecado y la gracia están mezclados en toda experiencia humana. Con estos presupuestos, entraba en crisis la interpretación del Adviento como representación sagrada del tiempo, en la que se ofrecían a nuestra consideración los siglos anteriores a la venida de Cristo para nuestra edificación, para que pudiéramos gustar con mayor alegría la salvación que Cristo nos ha traído. Por eso afirma que «el Adviento no es un mero recuerdo y una pura representación del pasado, sino que es nuestro presente y nuestra realidad». A partir de ahí, Ratzinger intenta hacer una nueva reflexión teológica sobre el Adviento.
Vivimos en un mundo que sigue dividido y enfrentado. Nosotros mismos hacemos experiencia cotidiana de debilidad y de sufrimiento. ¿Podemos seguir afirmando que estamos salvados? Quizás lo más terrible de esta pregunta no consista en que no termine de funcionar una manera de dividir la historia en antes y después de Cristo , sino en que se plantea el tema de la funcionalidad del cristianismo. Por un lado, creemos que la salvación de Dios ya ha llegado a la tierra, que Cristo ya ha vencido sobre el demonio, sobre el pecado y sobre la muerte. Por otro, tras dos mil años de cristianismo, vemos que el mundo sigue sumergido en las mismas violencias e ignorancias que antes. Incluso los bautizados sufrimos las mismas tentaciones y problemas que los que no lo están. Ratzinger se atreve a afirmar que estas reflexiones sobre el Adviento nos sitúan ante «la verdad de nuestra existencia cristiana».
Hemos de admitir que, en la historia de la humanidad y en la historia de cada ser humano, siempre es Adviento. Es decir, Dios no ha dividido la historia en una etapa oscura y otra luminosa. Sólo existe una historia, caracterizada desde el principio por la debilidad del hombre, y situada desde el principio bajo la mirada compasiva de Dios. Él conoce nuestras miserias (personales y colectivas) y siempre está dispuesto a venir a nuestro encuentro, para salvarnos. Pero entonces, ¿por qué no lo vemos? La respuesta es similar a la de Merton: por su voluntario ocultamiento, que se ha manifestado históricamente en la elección de un pueblo pequeño, en el nacimiento de su Hijo en la pobreza y en su muerte en la cruz, mientras exclamaba: «Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Mt 27,46).
A Dios no podemos acercarnos con los criterios de este mundo. Él está escondido y hemos de escondernos con Él. Como Job, que después de enfrentarse a Dios tuvo que admitir que hablaba de cosas que le superaban (cf. Job 42,3), los creyentes deben asumir que todas sus palabras sobre Dios son parciales. Lo primero que deben aceptar es que siempre necesitan de la venida del Señor. Si siguen ansiando su redención y suplicándole con humildad que venga, están viviendo el Adviento. Si le dejan actuar en sus vidas, están acogiendo el Adviento. Si lo hacen presente entre los hombres, les están transmitiendo los contenidos del Adviento.
El Adviento hoy. En los momentos actuales, el tiempo de Adviento comienza con las primeras vísperas del domingo que cae el 30 de noviembre o es el más próximo a este día, y acaba antes de las primeras vísperas de Navidad. Su característica principal es la tensión entre la preparación para la Navidad, en la que se conmemora la primera venida del Hijo de Dios a los hombres y la expectación de la segunda venida de Cristo al fin de los tiempos. Consta de dos partes bien diferenciadas. La primera, desde el inicio hasta el 17 de diciembre, tiene una dimensión fundamentalmente escatológica. La segunda, del 17 al 24 del mismo mes, prepara más directamente la Navidad.
Invitación a la vigilancia (semana I). Benedicto XVI, en su encíclica sobre el amor cristiano, afirma con rotundidad: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva». No basta con conocer la historia de salvación que Dios realizó con Israel y llevó a plenitud en Cristo. Se necesita la experiencia del encuentro. Sólo a partir de este encuentro con el Amor de Dios, que cambia la existencia, podemos vivir en comunión con Él y entre nosotros, y ofrecer a los hermanos un testimonio creíble, dando razón de nuestra esperanza (cf. 1Pe 3,15). Esto es precisamente lo que celebra el Adviento: que Él viene a nosotros y que podemos encontrarlo. Si el Señor llama a nuestras puertas (cf. Ap 3,20), es natural que la Iglesia nos invite a velar, para evitar que su llegada pase desapercibida, tal como recuerda Benedicto XVI: «Son verdaderas las palabras del Apocalipsis: llamo a tu puerta, escúchame, ábreme. Es, por esto, una invitación a ser sensibles por esta presencia del Señor que toca a mi puerta». Las lecturas de estos días insisten: «Velad, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor» (Mt 24,42).
El juicio del Señor (semana II). Movido por su amor, Dios envió al mundo a su propio Hijo, para librarnos del pecado (cf. 1Jn 4,10) y convertirnos en hijos suyos (cf. Gal 4,4ss). Ante este don, la respuesta lógica debería ser la acogida agradecida y la obediencia de la fe. Pero no siempre es así. En el pasado, algunas personas rechazaron a Cristo y en nuestros días el fenómeno ha adquirido dimensiones extraordinarias. En el contexto del Adviento, resuenan con fuerza las palabras del Señor: «Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe en la tierra?» (Lc 18,8).
La alegría cristiana (semana III). El tercer domingo de Adviento recibe su nombre de la primera palabra del introito de la Misa, tomado de un texto de San Pablo: «Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. El Señor está cerca» (Flp 4,4-5). El gozo por la cercanía de Navidad se refleja en las flores de los templos, en la música y en las vestiduras litúrgicas, que por un día dejan el morado penitencial, para transformarse en rosa. Parece ser que el origen se encuentra en la antigua costumbre de entregar ese día la Rosa de Oro.
Homero cantó a la Aurora como «la que nace de la mañana, la de dedos de rosa». Hermosa imagen, muy apropiada para este día que ya vislumbra la aparición de Cristo, sol que viene a visitarnos. Algunas poesías aclaman a María como la aurora, que anuncia la llegada del sol salvador de los hombres, que es Cristo. Como en Navidad ese sol se manifiesta en un niño recién nacido, el rosa de los ornamentos es el color de los dedos de la aurora-madre y es también el color de la carne rosada y suave de su hijo. Esta imagen ha venido muchas veces a mi cabeza, durante mis años de conventual en el Desierto de las Palmas, al contemplar en el horizonte, durante la oración de la mañana, las franjas rosadas, que se extienden como dedos maternos que acariciaran el cabello rubio del sol, que surge lentamente del mar, como un niño perezoso.
La liturgia invita al gozo por la venida del Señor, al que llama «alegría y júbilo de cuantos esperan su llegada» e invita a celebrar «con alegría desbordante» la Navidad, a la que define como «fiesta de gozo» para todos los creyentes. Haciéndose eco de las promesas de los profetas (Zac 2,14; Sof 3,14-18; Jl 2,23-27; etc.) y del saludo del ángel a la Virgen María (Lc 1,28), invita a la alegría a la ciudad de Dios, que es figura de toda la Iglesia: «Alégrate, Jerusalén, porque viene a ti el Salvador». Incluso llega a pedir que se alegre toda la naturaleza ante la llegada del Señor: «Destilen los montes alegría, porque con poder viene el Señor, luz del mundo».
P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
CMS DEL PRAT CELEBRA SU DÉCIMO ANIVERSARIO


Por medio de nuestra fe intentamos transmitir todo lo que vivimos por eso en la fiesta de nuestro padre Francesc Palau renovamos nuestros compromisos en presencia de las hermanas Carmelitas de la comunidad de San Juan de la Cruz, celebramos vísperas solemnes del padre. Compartimos oración, silencio, petición y dimos gracias a Dios por estos 10 años.
Teniendo presente a todas las Carmelitas Misioneras y también al Carmelo Misionero Seglar terminamos compartiendo un pica pica y un ratito de charla.
Un fuerte abrazo
Carmelo misionero del Prat